Feministas rechazan que se banalice la violencia sexual

El lunes por la mañana, con la resaca de los Globos de Oro, medios especializados y artistas celebraban que la ceremonia simbolizaba un triunfo del manifiesto femenino que surgió a finales del 2017, a raíz de la oleada de escándalos sexuales que comenzaron con Harvey Weinstein.

La noche de los Globos, las mujeres vistieron de negro (con excepción de tres personalidades), algunas como Meryl Streep y Susan Sarandon llegaron acompañadas de otras activistas femeninas; “La gente es más consciente ahora de que el poder sin un equilibrio lleva a abusos en todos los campos”, destacó Emma Watson en la alfombra roja, y los discursos de las mujeres ganadoras denotaron un efecto de unidad femenina como nunca en la historia.

Pero el martes ese movimiento en Hollywood denominado #MeToo retomado por la actriz Alyssa Milano de una activista anterior (Tarana Burke, en 2006, en una campaña sobre el empoderamiento a través de empatía entre mujeres afroamericanas, tras el caso de una niña violada de 13 años), fue duramente cuestionado a través de una carta publicada en Francia, en el diario Le Monde, bajo el título de Para dejar a los hombres la libertad de importunar, redactado por cinco mujeres que son periodistas, actrices, escritoras y artistas, entre las que destaca el nombre de Catherine Deneuve, en nombre de otras 100 mujeres intelectuales.

“Esta fiebre de enviar a los ‘cerdos’ al matadero, lejos de ayudar a las mujeres a independizarse, sirve en realidad a los enemigos de la libertad sexual, los extremistas religiosos, los peores reaccionarios y aquellos que estiman que las mujeres son seres aparte, niños con cara de adulto, que reclaman ser protegidas”, reza el texto, donde las formantes denuncian “una campaña de delaciones”.

Apenas el 1 de enero de este 2018, el colectivo Time’s Up (El tiempo se acabó), derivado del movimiento #MeToo y conformado por más de 300 actrices que comenzó a reunirse en octubre, ​ anunció la creación de un fondo en Hollywood para ayudar a mujeres de cualquier estrato social contra el acoso sexual.

Entre las firmantes de apoyo al fondo están las actrices Ashley Judd, Eva Longoria, America Ferrera, Natalie Portman, Rashida Jones, Emma Stone, Kerry Washington y Reese Witherspoon además de Donna Langley, presidenta de Universal Studios; Shonda Rhimes, productora de las series televisivas Grey’s Anatomy y Scandal; y Tina Tchen, que fue jefa de gabinete de la ex primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama.

En los Globos de Oro destacó especialmente el discurso de la periodista y actriz Oprah Winfrey, quien dijo: “Quiero que todas las niñas que están viendo esto sepan que un nuevo día se abre en el horizonte (...) Cuando ese día amanezca, será gracias a muchas mujeres magníficas, de las cuales algunas hoy están en esta sala”. Ante este tipo de acciones simbólicas es que llegó la carta de las artistas francesas que condenan que no todas las denuncias de acoso que se han dado tienen la argumentación suficiente para acabar con las carreras de sus denunciantes:

“Desde el caso Weinstein se ha producido una toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, especialmente en el marco profesional, donde ciertos hombres abusan de su poder. Eso era necesario. Pero esta liberación de la palabra se transforma en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices”, defienden las francesas, que lamentan que se haya convertido a las mujeres en “pobres indefensas bajo el control de demonios falócratas”.

A raíz del escándalo Weinstein nació en Francia el movimiento #Balancetonporc (“Delata a tu cerdo”, equivalente del inglés #MeToo) que incitó a miles de mujeres a denunciar abusos. Sin embargo para este colectivo es una muestra más de victimismo: “En tanto que mujeres, no nos reconocemos en este feminismo, que, más allá de denunciar los abusos de poder, encarna un odio a los hombres y a la sexualidad”, dice el texto.

Estas artistas han señalado que la campaña #MeToo ha conducido a una campaña de acusaciones públicas de individuos que, “sin haber tenido la posibilidad ni de responder ni de defenderse, se les ha situado al mismo nivel que los delincuentes sexuales”.

“Esta justicia expeditiva ya tiene sus víctimas, los hombres castigados en el ejercicio de su profesión, obligados a renunciar, cuando solo han sido culpados de tocar una rodilla, haber intentado dar un beso, hablar de cosas íntimas en una cena profesional, o haber enviado mensajes de connotación sexual a una mujer que no se sentía atraída de manera recíproca”, apuntan.

Desde el comienzo del escándalo Weinstein, Catherine Deneuve manifestó una actitud abiertamente crítica: “¿Es que va a servir para algo? ¿Acaso es interesante hablar así? ¿Cómo resolverá el problema?”, había declarado a la prensa en octubre, calificando el hashtag #Balancetonporc de “aluvión” de lodo.

Incluso el diario The Telegraph recoge que la veterana protagonista de Bella de día (1967) habla directamente de “caza de brujas” y asegura que los “hombres deberían tener la libertad de pegar a las mujeres”.

Hoy, la actriz persiste: “Es la característica del puritanismo tomar prestado, en nombre de un llamado bien general, los argumentos de la protección de las mujeres y su emancipación para vincularlas mejor a un estado de víctimas eternas, pobres pequeñas cosas bajo la influencia de demoníacos falócratas, como en los buenos tiempos de la brujería”, dice en el texto

En marzo pasado, Deneuve, de 74 años, levantó una polémica al defender en televisión a Roman Polanski, acusado de haber violado a una menor hace más de 40 años en Estados Unidos, al asegurar que el cineasta seguramente no sabía que la joven tenía 13 años: “Siempre le han gustado las chicas jóvenes. Siempre he pensado que la palabra violación era excesiva”, dijo Deneuve, en referencia a Polanski.

Las respuestas a la carta en redes sociales fueron desde apoyo al mensaje hasta la hostilidad. Asia Argento, actriz italiana que es una de las mujeres que acusa a Weinstein de haberla violado, criticó la carta en Twitter. “Aquí Catherine Deneuve y otras francesas le dicen al mundo qué tanto les ha lavado el cerebro la misoginia que han interiorizado”.

“La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”, es uno de los mensajes más potentes de la carta; y por él Deneuve y el grupo femenino intelectual también son duramente atacadas.

Fuente: Crónica.
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