Vendieron por kilo acervo de la Universidad de Zacatecas a recicladora de papel


Zacatecas, Zac.

La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) desechó valiosas colecciones completas de periódicos, revistas y publicaciones culturales del siglo XIX, de la época posrevolucionaria en México y de la historia reciente de la entidad, así como decenas de tesis: se vendieron por kilo a una empresa recicladora de papel.

La Jornada Zacatecas rescató algunos ejemplares de rotativos y publicaciones, pero la mayoría del acervo fue destruido.

Los documentos formaban parte del acervo recopilado, coleccionado y resguardado durante 40 años por el fallecido historiador Cuauhtémoc Esparza Sánchez, quien fue responsable del Instituto de Investigaciones Históricas de la UAZ.

Muchas de esas publicaciones habían pertenecido al Instituto de Ciencias que en 1968 transitó a la que hoy se conoce como Universidad Autónoma de Zacatecas.

Entre los materiales ubicados en la recicladora de papel destaca El Correo de Ultramar, periódico publicado en París entre 1842 y 1886 destinado a un público culto en Latinoamérica. Los ejemplares rescatados son de 1876.

Catherine Sablonniere, investigadora de la Universidad de Rennes, Francia, en su libro El Correo de Ultramar (1842-1886) y la ciencia: entre labor educativa y propaganda política, expone que el contenido del periódico era esencialmente informativo sobre política y comercio, sin descartar temas culturales.

Otra publicación hallada en la recicladora es El Ahuizote, ‘‘semanario nacionalista de combate”, que se difundió en la época cardenista. Los ejemplares están fechados en 1936. El Hijo del Ahuizote fue el antecedente de esa publicación antes de la Revolución Mexicana, a cargo de los hermanos Flores Magón. El periódico fue creado en 1885 por el caricaturista Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins.

En archivos de otros estados, las publicaciones similares a las que desechó la UAZ están encuadernadas en legajos y protegidas en cajas térmicas de algodón. En la universidad zacatecana el material permaneció muchos años en cajas de cartón, en un espacio de la Preparatoria 1, y finalmente fueron vendidas para reciclar el papel.

Sin recursos para rescatarlo

La UAZ desechó también colecciones de periódicos de los años 80 y 90 del siglo pasado, integradas para dar seguimiento a las noticias e información sobre los movimientos sociales en el estado y de la universidad misma. Entre ellos están Momento, El Heraldo, El Sol de Zacatecas y La Voz de Fresnillo.

Una persona cercana al historiador Cuauhtémoc Esparza, quien solicitó el anonimato, dijo que ‘‘él estaba interesado en formar esta colección periodística por las situaciones que se vivían en la universidad en ese momento, porque además de los ejemplares que se compraban para esa casa de estudios, se enviaba uno a la Ciudad de México para informar sobre lo que pasaba aquí en relación con los movimientos estudiantiles y sociales”.

El acervo reunido fue de uso interno para el Instituto de Investigaciones Históricas, pero ante los lineamientos de la reforma universitaria de 1999-2000, se decidió asignarlo a la Unidad Académica de Historia, lo que ocurrió en 2009.

También se creó el Archivo General de la UAZ, a cargo de Luis Román Gutiérrez, quien hizo una valoración de esos materiales y se decidió que el del instituto, referente a documentos, fotografías y planos, se almacenara en el Archivo, mientras los libros, revistas y periódicos fueran resguardados por la Coordinación de Bibliotecas.

Una parte está en el Archivo General de la UAZ, en el campus Siglo 21, y el material impreso se quedó en la Preparatoria 1, sin utilizarse ni someterlo a rescate.

La Unidad Académica de Historia se deslindó de administrar ese acervo y se dejó a la Coordinación de Bibliotecas, pero libros, publicaciones y documentos quedaron almacenados en el mismo sitio, sin ningún cuidado. De acuerdo con la fuente informativa consultada bajo anonimato, ‘‘la naturaleza del instituto era hacer investigación y la Unidad Académica de Historia no se hizo cargo de su acervo; por el contrario, entregó una parte al Archivo General y otra a la Coordinación de Bibliotecas”.

Con la muerte de Esparza Sánchez, esa parte siguió resguardándose en el mismo espacio que antes ocupó el Instituto de Investigaciones Históricas, y aunque se nombró como responsable a su hija, Margarita Esparza, nunca se destinaron recursos para preservarlo.

Sergio Jiménez Flores, nombrado coordinador de Bibliotecas de la UAZ en septiembre de 2017, fue quien aparentemente desatendió iniciativas para rescatar el acervo e instruyó venderlo por kilo.

Al jubilarse Margarita Esparza, el pasado diciembre, el acervo quedó a la deriva y el 19 de febrero de este año, el Sindicato de Personal Académico realizó el plebiscito para votar a favor o en contra de la huelga, y el archivo fue trasladado a la recicladora, sin que funcionarios de la administración central se enteraran.

Extraoficialmente se dice que la recicladora pagó 45 mil pesos por dos cargas de libros, tesis, periódicos y otras publicaciones que ya están en proceso de tratamiento.

No obstante las inadecuadas condiciones de los documentos, dentro de la Preparatoria 1, La Jornada Zacatecas constató que muchos están en buen estado.




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