Trump viaja a Londres y ofende al alcalde

LONDRES

Un día espléndido de primavera en Londres para que Gran Bretaña reciba a uno de sus más difíciles huéspedes.Y un primer gesto, en una monarquía construida sobre el misterio. El presidente norteamericano Donald Trump y la primera Dama Melania no fueron recibidos por la reina sino por el príncipe Carlos, el futuro heredero y su esposa Camilla al bajar el helicóptero. Camilla y Melania con sombreros y de blanco caminaban sobre el parque del palacio evitando que el viento se los volara.

La reina Isabel, en verde malva, los recibió en el interior del palacio de Buckingham para su primera actividad con la Familia Real: un almuerzo a solas, previo al himno nacional junto a la soberana y la revista de tropas con el príncipe Carlos.

Desde Green Park y Hyde Park 41 saludos de cañón celebraban al jefe de estado del país aliado más importante para Gran Bretaña, en nombre “ de sus relaciones especiales” y los “intereses del estado”. Desde la Torre de Londres también lo honraban.

En una ventana del palacio, los cuatro hijos de Trump, invitados oficiales, miraban la fanfarria de la Guardia y a su padre revistando las tropas. Era el show Royal para un presidente que será apabullado por el protocolo, los difíciles gestos ceremoniales, y los uniformes militares imperiales.

Esas serán las imágenes que él buscará exportar a Estados Unidos, como en un escenario de Hollywood en su nombre, con su familia y sus funcionarios de observadores desde las ventanas, para lanzar su reelección en el 2020. La Casa Real es maestra de esta estética victoriana.

La Casa de Windsor hace la diplomacia a su manera. Ante la visita, el palacio le hizo una discreta advertencia al jefe de estado y sus funcionarios. El asesor de la Corte y de los príncipes, el ex embajador británico en EE.UU., Christopher Meyer le advirtió: “no interfiera”, en un artículo en The Times en la mañana del lunes. El test será por la noche, en el banquete con la reina, si Trump menciona o no al Brexit y sus opiniones.

El alcalde de Londres "es un perdedor"
La menos diplomática de las visita de estado del presidente Donald Trump a Gran Bretaña comenzó con otra gaffe. Antes de encontrarse con la reina Isabel en los jardines del palacio de Buckingham en el mediodía primaveral, acusó de “perdedor” a la máxima autoridad de Londres: Sadq Khan, el primer musulmán, e hijo de un chofer de ómnibus paquistaní, en conseguirlo.

Lo acusó de ser “desagradable” ante su visita, lo llamó “un helado perdedor” que debe focalizarse “en combatir el crimen en Londres, no a mí” ni bien bajó de su avión Air Force One en el aeropuerto de Stanstead .Fue antes de dirigirse a Winfield House, la residencia del embajador norteamericano en Londres, donde vivirá, en Regent Park.

El alcalde de Londres respondió: Trump es “el ejemplo más atroz de la amenaza de la extrema derecha a los valores de la democracia liberal”.

Los insultos de Trump se suman. Antes de su llegada llamó a promover “la independencia de Gran Bretaña de Europa, la promoción de Boris Johnson como el primer ministro y a su amigo Nigel Farage como el negociador del Brexit. Khan había sugerido no desempolvar la alfombra roja para recibir a Trump y a sus palabras se adhirieron diputadas laboristas como Yvette Cooper y Diane Abbott.

El canciller Jeremy Hunt se negó a condenar las palabras de Trump sobre su visita. ”El alcalde electo de Londres ha hecho una selección de insultos sobre Donald Trump y debe decir que este argumento comenzó porque el alcalde de Londres y otra gente en el partido laborista decidieron boicotear la visita. Pienso que es totalmente inapropiado”, dijo Hunt.

“Al final, cada uno tiene sus puntos de vista sobre el presidente Trump. Yo no coincido con algunos sus puntos de vista. Pero uno pone estas cosas a un lado cuando el líder del mundo libre, el presidente de su más cercano aliado, está aquí en una visita invitado por su Majestad y celebramos lo que es especial y duradero en nuestra relación”, dijo el canciller Jeremy Hunt, que busca remplazar a Theresa May como primer ministro.

Un reino dividido
El presidente norteamericano llega a un reino dividido por el Brexit, que el quiere fogonear y sacar ventajas en una negociación para un acuerdo de libre comercio si, finalmente, Gran Bretaña se va de Europa. Una visita de estado que promocionó Theresa May corriendo a invitarlo y concretarla. Él la fue postergando por temor a las protestas y cuando se enteró que el speaker John Bercow se negaba a recibirlo en la Cámara de los Comunes.

Los puentes de Londres tienen colgados carteles de protesta: ”Resista a Trump, resista al racismo” se lee, promocionados por Amnesty International.

Los editorialistas británicos son lapidarios con la visita. Lo acusan de “ser el fascista del siglo XX” y no merecer este gesto. Desde The Guardian a The Times, la prensa es hostil a la visita.

Serán difíciles para Trump estos tres días en Londres. Los británicos son patriotas y no soportan su interferencia y sus malos modales.







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